Si preguntas qué año fue el peor para los viajes aéreos, casi en cualquier parte del mundo la respuesta es 2020. En China la respuesta es 2022, y la diferencia entre ambos es lo bastante grande como para cambiar cómo se lee todo el periodo.

La serie año a año de las compañías chinas va así. El tráfico tocó techo en 659,6 millones de pasajeros en 2019. Cayó un 36,7 % hasta 417,3 millones en 2020, un descenso severo pero bastante menos profundo que el 60,2 % que sufrió el mundo en su conjunto ese año. Después se recuperó, de forma modesta, hasta 440,3 millones en 2021.

Y entonces volvió a caer, hasta 250,8 millones en 2022.

La segunda caída fue mayor que la primera

Esa cifra de 2022 es la que merece una pausa. Está un 43 % por debajo de 2021. Está muy por debajo del mínimo de 2020. Está un 62,0 % bajo el máximo de 2019, y es el total anual más bajo que China ha registrado desde 2009. La aviación china en 2022 operaba a una escala que había visto por última vez trece años antes.

Lo que lo hace más extraño es el contraste con todos los demás. 2022 fue el año en que la aviación mundial se recuperó con más fuerza, sumando 950,3 millones de pasajeros en todo el mundo. El mundo reabría y volvía a llenar aviones. China iba en dirección contraria.

Y luego volvió casi de golpe

2023 lo revirtió. Las compañías chinas volaron 619,2 millones de pasajeros, un aumento de 368,5 millones en doce meses. Ese único año de recuperación es mayor que todo el tráfico anual de cualquier país del mundo salvo Estados Unidos y la propia China. Dejó a 2023 un 6,1 % por debajo del máximo de 2019, un déficit similar al 4,2 % que el mundo en conjunto seguía arrastrando.

La larga subida que hay detrás

La perturbación es dramática en parte porque los veinte años previos fueron muy suaves. Las compañías chinas volaron 61,9 millones de pasajeros en 2000 y 619,2 millones en 2023, exactamente diez veces más. Antes de 2020 la serie no contiene ningún año a la baja. Ni 2001, ni 2003, ni la crisis financiera. Cada año fue mayor que el anterior.

Por eso la forma de esta serie es inusual incluso entre mercados aéreos que crecieron rápido. La India creció un 943 % y Turquía un 932 % en el mismo periodo, ambos desde bases pequeñas, y ambos terminaron 2023 por encima de sus niveles de 2019. China creció un 900 % y terminó por debajo. La historia del crecimiento y la de la perturbación pertenecen a los mismos veintitrés años.

Una salvedad que conviene decir: esta medida cuenta pasajeros transportados por compañías registradas en cada país, no pasajeros que pasan por sus aeropuertos. Es la base internacional estándar, y es la razón por la que Irlanda, sede de Ryanair, aparece mucho más grande de lo que su población sugeriría.