La esperanza de vida es el indicador más comprimido de cómo le va a una sociedad: reúne sanidad, riqueza, dieta, seguridad y entorno en una sola cifra. La clasificación de 2024 muestra a la élite mundial de la longevidad separada por márgenes sorprendentemente pequeños.

Mónaco, un caso aparte

Mónaco encabeza el mundo con 87,0 años, casi tres años completos por delante de Japón, segundo. El principado es un caso especial: una población diminuta y extremadamente rica, con acceso universal a sanidad de alto nivel, clima y dieta mediterráneos y una demografía inclinada hacia residentes acomodados. Más que un modelo copiable por otros países, es una demostración de lo que pueden comprar los máximos recursos por persona.

Japón y Singapur: longevidad a gran escala

Japón (84,3 años) y Singapur (84,0) son los casos más instructivos, porque alcanzan cifras casi de Mónaco con poblaciones de millones, no de miles. La fórmula japonesa —una dieta rica en pescado y verduras, sanidad universal, baja obesidad y una fuerte cohesión social entre las personas mayores— lo ha convertido en el caso de manual del envejecimiento saludable. Singapur combina una sanidad universal eficiente con una de las mejores medicinas preventivas del mundo.

El grupo europeo

Suiza (83,8), España (83,4), Islandia (83,3) e Italia (83,2) están dentro de un mismo año. Destacan dos cosas. Primero, los países de dieta mediterránea —España e Italia— figuran entre los primeros pese a tener un PIB por habitante menor que Suiza o Islandia, una pista de que el estilo de vida puede sustituir a cierta cantidad de riqueza. Segundo, los cuatro comparten sistemas sanitarios universales, que parecen ser el billete de entrada innegociable a esta lista.

Australia cierra el grupo de cabeza

Australia (83,5 años) es el único país fuera de Europa y Asia en el grupo de cabeza: combina rentas altas, una cultura al aire libre y un sistema de salud pública sólido (además de algunas de las políticas antitabaco más estrictas del mundo).

La conclusión

Ningún truco aislado mete a un país en esta lista. Pero los líderes comparten una receta reconocible: sanidad universal, tasas bajas de tabaquismo, dietas saludables y rentas altas. Las diferencias entre ellos —apenas cuatro años de Italia a Mónaco— son pequeñas. La distancia entre este grupo y los países del final de la tabla mundial, que puede superar los 25 años, es donde vive la verdadera historia de la desigualdad sanitaria global.

Mira el gráfico interactivo: Países por esperanza de vida 2024.